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Sebastián Giannone, una vida entre el golf y la comedia: conoció a De Vicenzo, fue caddie en distintos circuitos, trabajó como humorista en televisión y actuó en Los Simuladores

Por Lautaro López

La pasión por el deporte se trasmite de generación en generación. Sebastián Giannone, heredó de su padre Alberto, jugador del PGA Tour Champions, el amor por el deporte. Multifacético, Sebastián recorrió su propio camino como caddie, vendedor e instructor de golf mientras desarrolló una carrera artística como actor y comediante.

A lo largo de toda una vida ligado al golf y a la comedia, combinó sus dos pasiones desde diferentes lugares. Como caddie acompañó a su padre y a otros profesionales argentinos en distintos circuitos durante varios años. Actualmente, tiene un show de stand-up en Paseo La Plaza, trabaja en un Pro Shop de golf, hace videos de humor en redes sociales, conduce eventos y da clases de golf.

-¿Cuándo comienza tu vínculo con el golf?

-Mi papá, Alberto Giannone, fue jugador del PGA Tour Champions. En mi infancia, vivíamos en Ranelagh y mi relación con el golf comienza ahí. Más adelante, cuando yo necesitaba dinero, oficiaba de caddie de mi papá o él me llevaba a los Pro-Am de los torneos grandes y hacía de caddie para los aficionados.

-¿También acompañabas a tu papá en los torneos profesionales?

-Durante la década del ’90, mi papá jugó una clasificación en Hong Kong, llegó a estar cinco años consecutivos dentro del Top 5 en el Tour Sudamericano, que es el actual PGA Tour Americas. Cuando cumplió 50 años, fue a jugar la escuela del PGA Tour Champions y clasificó. Jugó durante una temporada y media en ese circuito. En esa época le llevé los palos en varios torneos, inclusive en uno donde compitió mano a mano con Tom Watson en una final en Dallas.

-¿Qué recuerdos tenés de aquellos años?

-Era muy chico, no tenía demasiada noción de lo que me estaba sucediendo y de que estaba con los mejores. Por ejemplo, un día hicimos un viaje de Boston a Canadá para jugar el Abierto de Canadá en un vuelo privado en el que iban solamente los jugadores. Estaba sentado al lado de golfistas como Hubert Green, Hale Irwin, que era el jugador del momento, y para mí eran tipos normales. Tomé noción de grande y siempre digo que me arrepiento de no haberme dado cuenta porque ahora estoy fanatizado con el golf.

-Al vivir en Ranelagh, ¿tu papá tenía relación con Roberto De Vicenzo?

-Claro, nosotros vivíamos a una cuadra y media del club. De Vicenzo venía a comer a mi casa los domingos, era amigo de mi abuelo también. Estábamos todo el día en el club. La casa de mi papá era el club prácticamente. Para mí verlo a Roberto era como ver a un vecino. De Vicenzo fue quien lo convence a mi papá para que vaya a jugar la escuela del Tour Champions. En ese momento, si vos no eras ganador internacional no te permitían competir. Entonces Roberto junto a Vicente “Chino” Fernández, que en ese momento ya era parte del circuito, escribieron una carta para que lo autoricen a mi papá y gracias a eso pudo jugar la escuela.

-¿Cuáles fueron tus mejores resultados como caddie?

-A nivel internacional con mi papá, logramos dos Top 10, uno en Boston y otro en Detroit. Además de haber trabajado con mi papá, lo más importante fue que le llevé los palos a Jaime Nougues, un aficionado de Tucumán que se hizo profesional Senior, quiso ir a jugar la previa del Senior British Open en Gales y clasificamos. Así que pude ser caddie en un major, fue una locura. En el 2008 empecé a llevar los palos en el Tour Argentino y trabajé con el Julián Etulain, después con Ary Rodríguez y Miguel Ángel “Tati” Caraballo. En la Argentina gané con Rodríguez en Cardales y con Etulain en Praderas de Luján.

-¿El caddie también tiene que oficiar como psicólogo durante una ronda?

-Si me tengo que describir como caddie, siempre trabajé más por el lado de la psicología con el fin de distender al jugador, sin perder el foco de indicarle bien las yardas y las caídas cuando me las pedían. La última vez que llevé una bolsa fue en el Senior British Open 2014 en Royal Porthcawl con Jaime Nougués. Trabajé con jugadores de fuerte carácter, especialmente mi papá que como golfista era muy acelerado, entonces siempre tenía que mantenerlo con esa calma que un jugador necesita. Etulain era un poco más tranquilo, yo ahí cumplía más una función de llevar la bolsa que otra cosa, y con Tati Carballo lo mismo dado que es un jugador que sabe mucho, trataba de calmarlo cuando hacía un bogey, lo sacaba de ese lugar negativo para relajarlo.

-¿Empezaste a jugar al golf desde chico?

-No, en mi familia estábamos un poco saturados con el golf porque mi viejo se la pasaba todo el día jugando y hablando de eso. Además, éramos una familia de economía media, mis padres trabajaban y yo estudiaba. Mi papá no estaba prácticamente nunca en casa, por lo cual tampoco tenía esa posibilidad de jugar al golf con él. En la década del ’90, si uno no era socio de un club o si un profesional del club no solicitaba permiso, no era muy factible que te dejen entrar. La clase media-baja era mal vista en este ámbito durante aquella época. Hoy hay mucha integridad, en todos lados hay gente de cualquier nivel económico jugando al golf y existen escuelitas de golf en muchos lugares, inclusive gratis.

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-¿Tu relación con el golf desde que roles se desarrolló?

-En el 2003 nace mi primera hija, Camila, y empecé a trabajar como vendedor de palos de golf en el Pro Shop de Villamil, donde estaba el Driving de la Asociación Argentina de Golf. Iba todos los lunes al Driving de Villa Adelina a jugar con Jorge Rebagliati, que actualmente es el dueño de Golf Solutions, Villamil y todos los empleados del Pro shop. Hasta ese momento sabía de golf por ver a jugar a mi papá y haberle llevado los palos, pero a partir de ahí empecé a entender el golf desde otro lado. En el golf no hay grises, o te gusta mucho o no te gusta nada. Obviamente había sangre golfista en mí y me enganché. Seguí desarrollándome en la venta de equipamiento y hace siete años que trabajo en el Pro Shop Néstor Golf, donde también hago fitting. Por otro lado, en la pandemia, después que mucha gente me recomendó que lo haga, decidí hacer el curso de instructor de golf y actualmente doy clases.

-¿Alguna vez estuviste cerca de un hoyo en uno?

-Tengo dos hoyos en uno, pero nunca gané un torneo ni participé de ningún campeonato importante. Uno de los hoyos en uno fue inolvidable porque fue el mismo día del cumpleaños de mi papá. Lo más lindo que te puede pasar es hacer un hoyo en uno con tu papá que es profesional de golf. Un 2 de enero lo invité a jugar al golf. Pegué con un hierro 7 y en el aire mi papá dijo: “esa pelota es hoyo en uno”. Picó, corrió un metro y se metió. El profesional Ramón Barrios estaba justo en el green esperando para saludar a mi papa por su cumpleaños y fue testigo presencial de mi hoyo en uno.

-¿Qué otros trabajos tuviste?

-Soy comediante y actor. Fui extra en televisión, luego participé en series de televisión como Los Simuladores, Verano del 98 y en la película de Martin Bossi “Un amor en tiempos de selfies”, entre otras apariciones. Durante muchísimos años fui reidor de los programas de Jorge Guinzburg y Videomatch. Empecé en el año ’97 en los “Tres Tristes Tigres” de Canal 13, “La Biblia y el calefón” y “Guinzburg and Kids”. Nunca dejé de trabajar en la comedia, siempre me gustó el humor. En el 2012, tras varios años de conocer a muchos comediantes y actores, me llamaron del programa “Peligro Sin Codificar”, cuando se emitía en el canal América. Ellos se acordaban que yo fuera de cámara hacía distintos sonidos. Me dijeron que me iban a presentar como “Sonido Man” y que iba a ser divertido. Entonces fui, pero nunca imaginé que iba a suceder lo que sucedió después de eso. Hoy trabajo en el Paseo La Plaza con un show de stand-up, hago eventos y humor en redes sociales.

-¿Tenés relación con varios jugadores profesionales argentinos?

-Por supuesto, Alejandro Tosti viene mucho al Pro Shop a arreglar los palos, con Tati Caraballo soy amigo, me mensajeo todo el tiempo. Con Emiliano Grillo no tengo tanta relación, pero de vez en cuando chateamos y me responde. Soy muy amigo de Mariano Tubio, actual número uno del mundo de golf adaptado. Mi casa en Ranelagh estaba literalmente enfrente de la suya, me crié con él. Es amigo de la infancia, dentro y fuera del golf.

-¿Cómo surgió la propuesta para hacer stand-up?

-Se viralizó mi participación en “Peligro Sin Codificar” y me contactaron de muchos lados. Me preguntaban el valor de un show mío, me hicieron entrevistas en radio y televisión. Un día Malena Guinzburg, la hija de Jorge, me vio y me dijo que tenía que hacer stand-up. Yo ni siquiera sabía qué era eso. Empecé a ver shows, me gustó e hice un curso con Emilio Tamer, el director artístico de Martín Bossi. Luego hice una muestra en el Paseo La Plaza y no paré nunca más. Actué en Chile, Uruguay y recorrí toda la Argentina. Estoy feliz con eso, es muy difícil y muy lindo hacer reír. A principio de este año, Sebastián Wainraich me hizo una nota y a partir de eso sumé ocho mil seguidores nuevos en Instagram. También me llevó a su show en el Gran Rex y actué en el teatro lleno de gente. Además, estuve en el programa de Guido Kaczka.

-¿Con los videos en redes sociales empezaste durante la pandemia?

-Fer Ender, un comediante conocido como “El Pelado de TikTok”, me contactó con una agencia china que nos contrató para hacer videos en la aplicación Kwai. Como cobraba en dólares por reproducciones, literalmente me compré una casa. En marzo de este año rescindí contrato. Actualmente, hago videos de humor en TikTok, donde también participa mi mujer, eventos corporativos y conducción. La realidad es que encontré un nicho dentro del rubro golf. Este año estoy de vuelta en la conducción de la final de El Cronista Open Golf y estoy feliz. Afortunadamente puedo trabajar del golf y de la comedia, que son las dos actividades que más amo.

-¿Qué te motivó a empezar a dar clases?

Hace muchos años que me lo venía diciendo muchísima gente por todos mis conocimientos. Trabajé como caddie en el Tour Europeo, le llevé los palos a mi papá en el Tour Champions y me dedico a la venta de palos de golf desde el 2003. Hice el curso y doy clase en el Driving de Del Viso y en el Arena Golf Tortugas. A mis alumnos los hago trabajar mucho el putter y el approach. Todos vienen con el drive en la mano, pero es lo último que practicamos. Me gusta mucho trabajar con principiantes, les tengo mucha paciencia y considero que soy didáctico con ellos. Me hace feliz cuando me dicen que lograron su primer birdie o par. Además, intento tener relación fuera del campo. A veces mis alumnos me escriben, me cuentan sus rondas de golf y a mí me fascina eso porque el hecho de que me mantengan al tanto quiere decir que hay una buena relación alumno-profesor y siempre está bueno generar eso.

-¿Qué es el golf para vos?

-El golf me gusta porque es un deporte donde uno puede relacionarse con gente de cualquier ámbito como futbolistas, abogados, jueces o empleados. Me encanta esa diversidad que hay actualmente en este deporte. Es un espacio donde se puede conocer realmente a una persona porque en las cinco horas que se comparten en una ronda, se la puede conocer bien.

-¿Recordás alguna anécdota relacionada al golf que quieras compartir?

-El primer torneo que le llevé los palos a Tati Carballo, en el Abierto de Chile por el Web.com Tour (actual Korn Ferry Tour), en el primer hoyo me pidió que le cuente las yardas y, de los nervios que tenía, en lugar de sumarlas, las resté. Nos pasamos el green de aire, Tati me sacó el librito y no me habló en todo el día. Me quería morir. Pensaba “me acabo de consagrar de carro más que de caddie”. Otra anécdota divertida fue en un Abierto de la República, donde trabajé muchos años para la Asociación Argentina de Golf haciendo de leaderboard. Es decir, llevaba los carteles de los resultados. Una vez estaba con Carlos Silva, Director Operativo de la AAG, y él sabía de mi faceta de los sonidos. Entonces me dijo que me pare detrás del cartel y simule un ladrido. Empiezo a hacer los sonidos y de pronto apareció el personal de seguridad comunicándose vía handie. Se hablaban entre ellos y decían que no encontraban al perro. Estuvimos así alrededor de quince minutos, fue inolvidable.

Una respuesta a “Sebastián Giannone, una vida entre el golf y la comedia: conoció a De Vicenzo, fue caddie en distintos circuitos, trabajó como humorista en televisión y actuó en Los Simuladores”

  1. Adriana Avatar
    Adriana

    Tengo el honer de ser su alumna. Gracias Tano!

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1 Comment

  1. Adriana

    mayo 11, 2024 at 6:24 pm

    Tengo el honer de ser su alumna. Gracias Tano!

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