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Patricio Balma: “Venía teniendo una de mis mejores rondas y al comenzar la vuelta me llegó un mensaje avisándome que estaba por nacer mi ahijado”

Luego de dedicarse durante más de una década a la gimnasia de trampolín, Patricio Palma se acercó al golf hace poco más de un año y se apasionó de inmediato. Su historia con este deporte comenzó en el club El Nacional de General Rodríguez a partir de la insistencia de un amigo y hoy lo considera su cable a tierra.

Patricio, de 22 años y 32 de hándicap, integra un grupo de cuatro amigos junto a los cuales participa en varios torneos y visitan diferentes campos de la Provincia de Buenos Aires los fines de semana.

¿Desde cuándo jugas al golf?

-Hace poco más de un año, desde abril del año pasado. Empecé por un amigo que trabajaba en el club El Nacional, ubicado en General Rodríguez. Siempre que nos juntábamos con unos amigos, él nos invitaba a ir para probar y jugar un rato. El golf me llamaba un poco la atención, pero no tenía idea. Tanto insistió que un día fuimos con mi primo y a mí me gustó. Fuimos un día cuando terminó su turno y me enganché enseguida. Primero hicimos unos tiros en el Driving y después jugamos dos o tres hoyos.

-¿Qué fue lo que te atrapó?

-Lo que más me atrapó a seguir jugando fue la relajación mental que me provocó haber salido a jugar. Fue una sensación de dejar afuera todo. Debe haber sido una de las primeras veces que dejé todas las responsabilidades de lado. Dejé el celular en el auto y pensé “chau, me voy a jugar al golf”. Durante el tiempo que duró la ronda estuve divirtiéndome y tratando de pegarle a la pelotita. Hoy en día es mi mejor salida los fines de semana.

-¿Te costó al principio?

-Cuando agarré el palo pensé “esto debe ser lo más fácil que hay”, pero de los primeros dos swings no le pegué en ninguno. Bravísimo. Tener la pelota ahí por delante y tener que pegarle, creo que fue lo más difícil que tuve que hacer en la vida. Después conseguí que me presten una bolsita con un par de palos y tomé unas tres o cuatro clases para tener un poco de conocimiento básico. Luego me hice socio de El Nacional por un tiempo y empecé a salir a la cancha una vez que terminaban las salidas y practicaba mucho. Estuve varios meses así hasta que saqué la matrícula y empecé a jugar. Actualmente, no soy socio de ningún club.

-¿Cuántas veces por semana jugas normalmente?

-Tengo un grupo que somos cuatro amigos y formamos una línea con la que salimos siempre juntos. A veces no puedo por el estudio, pero estamos jugando casi religiosamente todos los fines de semana. También voy al Driving al menos una vez por semana y me tiro un balde de pelotas para ajustar mi tiro.

-¿Cuáles fueron tus mejores resultados?

-Una de las emociones más grandes que tuve fue en una fecha del torneo Golf View Tour en el Club de Golf Cabeza de Caballo, donde quedé primero en mi categoría, creo que era de 25 a 54 de hándicap, y también gané un premio al Long Drive. Recientemente jugué en El Cronista Open Golf porque era un torneo que no me quería perder y el mes pasado participé en el Campeonato Abierto de Luján y llegué a la final, aunque no pude jugarla por una gripe.

-¿Cuál es tu campo de golf preferido? 

-Tengo dos, porque hace dos semanas conocí uno que puso la vara muy alta. El que más me gustaba era La Orquídea, una cancha bien complicada, muy linda e interesante. Sin embargo, el lunes pasado fui a jugar a Ocaragua Golf Club y me encantó. Me fascinó la atención, la gastronomía y las canchas que son una más difícil que la otra. Los primeros nueve son más exigentes, es un campo fantástico. En Ocaragua destaco un par 3 que tiene la salida azul, que es la más larga, en una montaña. Desde ahí uno ve una laguna abajo y, detrás de la laguna, el green. Son unas 180 yardas aproximadamente, más la altura de la montaña, desde el tee de salida. Es fenomenal. Ver toda la cancha desde ahí arriba es increíble.

-¿Long drive o approach?

-Me gusta más el Long Drive, aunque un buen approach es más importante. Ahora estoy pegando alrededor de 280 yardas. En mi categoría de hándicap, por lo general hay jugadores que tienen un muy buen drive o un muy buen approach. En mi caso, se me complica más el approach, quizás pego un filazo en el borde del green y me vuelo el green entero. Para mí es más importante afilar el juego corto para tener menos golpes y menos putts.

-¿Si tuvieras que salir solo con tres palos cuáles serían?

-Sin contar el putter, saldría con el drive, un hierro 9 y un 60. El drive, obviamente, lo utilizaría para la salida, con el hierro intentaría acercarme todo lo posible al hoyo y después, si quedo lejos del green, vería la inclinación del 60 y pondría la cara más cerrada para que vaya un poco más lejos.

-¿Cuál es tu palo preferido?

-El driver. En el último tiempo, unas cinco salidas, noté que me estoy yendo un poco a la derecha, pero busco la manera de corregirlo y lo acomodo, no importa. Me gusta mucho pegar el drive. Si veo que en un hoyo me sale para la izquierda, me quedo pensando y sé que en el siguiente tengo que buscar darle un poco de efecto hacia la derecha. Lo voy compensando.

-Después del golf, ¿se concurre al Club House siempre, a veces o casi nunca?

-Cuando terminamos siempre nos vamos con mis compañeros a comer al Club House en cualquier cancha. Uno es compañero mío del trabajo y los demás son amigos suyos. Nos gusta quedarnos charlando. A mí me encanta ese momento porque, además de que terminas cansado, tomar algo tranquilo mientras charlas un rato es de lo mejor.

-¿Alguna vez estuviste cerca de un hoyo en uno?

-Lo más cerca que estuve fue una vez en Club San Jorge que me quedó un putt de unos 30 centímetros. Le pegué con un hierro 7 y en el aire la pelota iba como en los videos del PGA Tour en los cuales se ve la línea que primero se abre y al final se va cerrando. Vi que cayó poco antes de la bandera y empezó a ir para adelante. Pensé que se me iba a dar, pero le faltó y quedó unos centímetros corta.

-¿Quiénes son los miembros más habituales en tu línea?

-Gabriel Avella, Marcelo Beletzky y Juan Martín Laurelli. Siempre jugamos los mismos cuatro. Somos de visitar distintas canchas de todos lados, de zona norte, oeste y sur.

-¿Hay otros golfistas en tu familia?

-Soy el único. Estoy tratando de sumar a mi primo que fue aquella primera vez conmigo, pero él tiene mucho trabajo y tampoco tiene tiempo los fines de semana. Ya lo voy a convencer, la verdad que le pega bien. Le dije que si se lo propone podría ser un muy buen golfista.

-¿Qué es el golf para vos?

-Hoy es mi cable a tierra. Es esa desconexión que me hace bien para olvidarme de todas las cosas que a uno le molestan del trabajo, si tengo alguna discusión con alguien o cuando uno se toma personales ciertas cosas. Me hace olvidar de todo.

-¿Qué tiene el golf de especial que otros deportes no tengan?

-Durante 12 años hice gimnasia de trampolín, que es parecido a la gimnasia artística, pero en camas elásticas. Representé a la selección nacional tanto en mundiales como en torneos Panamericano, Sudamericano y demás. Después empecé con el golf. Es un deporte muy complejo, no es sólo pegarle a la pelota. Además de pegarle, tenés que saber con qué golpear para conseguir lo que querés hacer y luego lograr que te salga. Hay que considerar muchísimos aspectos a la hora de ejecutar un golpe.

-¿Cuáles son tus jugadores profesionales preferidos?

-Uno que tengo muy arriba es Rory McIlroy, por el estilo de juego. Una de las cosas que más me gusta es la prolijidad que tiene para jugar, dejando de lado que pega un drive de 350 yardas. Es un jugadorazo. Me gusta mucho el golf y miro todo. Cuando veo un profesional que erra un golpe, intento analizar el motivo y entenderlo. Después me sirve porque si me pasa lo mismo, ya lo estuve analizando y vi cómo lo resolvió un profesional. Entonces voy incorporando fundamentos y aprendiendo de cada uno.

-¿Tenés una anécdota divertida relacionada con el golf que quieras compartir?

-Hace poco estaba jugando un torneo en Hurlingham y venía teniendo una de mis mejores rondas. Creo que en la ida había hecho 44 golpes, cuando suelo hacer 55. Al comenzar la vuelta, me llega un mensaje avisándome que estaba por nacer mi ahijado. Me puse nervioso y empecé a hacer desastres. Fue muy notorio en la tarjeta ya que en la vuelta hice 60. En el hoyo 16 quise abandonar y los chicos me obligaron a seguir. Era un par 3 que estaba pegado a un alambrado, en el cual hice cuatro golpes desde el tee y perdí tres pelotas. Ahí fue donde noté que es cierto que el golf es muy mental. No soy de usar el celular cuando estoy jugando, justo lo había agarrado para la vuelta porque quería revisar una cosa y cuando vi ese mensaje quería irme corriendo para la clínica a ver si ya nacía. Mentalmente me fui a otro lado. Otra vez estaba jugando en Cardales y había una estaca que estaba hecha en un caño. Tuve que pegar desde atrás de la estaca y le pegué justo al medio. La pelota la atravesó, siguió el trayecto, pero se partió la estaca.

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