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Otra sobre Fitting, palos, manías y esa cosita loca llamada golf.

Por Marcelo Barba

¿Alguna vez ingresaron a una tienda para comprar una remera talla “M” sin siquiera probársela o medirla? Quizá (seguro que) volvieron para cambiarla por una más pequeña o grande porque cuando quisieron utilizarla se sintieron incómodos.

Les comento que los palos y elementos de Golf que venden en las tiendas son en un 99% de talla “Única”, salvo aquellos diseñados para las damas; pero en general le quedan muy bien a Juancito, a Luis, a Roberto y a nosotros mismos, sin importar tanto que seamos corpulentos, pequeños, más jóvenes o viejos; todo nos da igual, los adquirimos y así de contentos (y un poco ignorantes) salimos con nuestros palos ‘al ruedo’ para practicar o jugar sin tener idea de cómo se comportarán con nosotros… (pero “mostramos” los mismos palos que usa Tiger… ojo).

No hace falta ser un especialista en Tenis para imaginarse que debe suceder algo similar con las raquetas que se adquieren en una tienda…

Diría que, por lo general, elegimos los elementos que elegimos, porque nos gusta su aspecto, sus colores, y fundamentalmente, porque los usa un famoso… ¿O me equivoco?

SEÑORES: los palos de Golf, raquetas de Tenis y otras ‘herramientas’ que nosotros utilizamos para ‘jugar’ en realidad son elementos de precisión, que los profesionales utilizan para ‘trabajar’ y tratar de ganar mucho dinero. Entonces existe una distancia tremenda entre ‘nuestros palos’ y los de un profesional, tanta que me animo a decir que ninguno de estos últimos participaría (con intenciones de ganar) en un torneo con nuestro equipo de amateur.

Para comenzar a identificar alguna diferencia, digamos que nosotros no utilizamos palos de hoja (forjados) dado que son mucho más difíciles y menos permisivos que los ‘perimetrales’, a los que sí estamos acostumbrados. Esos palos especiales –los forjados- además de ser muy dificultoso conseguirlos en las tiendas tradicionales, tienen diferencias de diseño en la hoja que impacta la bola, con el fin de concentrar toda la potencia del golpe en una parte específica de su superficie, al contrario de los perimetrales, que distribuyen la potencia alrededor de su ‘perímetro’ y parte en el centro de la hoja, logrando con ello una mayor indulgencia y tolerancia a las fallas de los golfistas amateurs.

La diferencia en potencia a favor de un palo forjado vs. otro de diseño perimetral estaría entre un 30% / 40%.

Independientemente de los temas de diseño, que son importantísimos, ninguno de los palos que utiliza un golfista profesional es ‘standard’. Todos, en su momento y después de muchas pruebas (fitting) fueron retocados en sus loft, bounce, largo de varilla y demás particularidades; adaptados por ‘orfebres’ del Golf que saben muy bien qué hacer y cómo hacerlo para lograr el máximo rendimiento.

Para nosotros, los mortales, diría que nos molesta (o no terminamos de tolerar) el simple hecho de llevar en nuestra bolsa palos de distintas marcas y modelos, es como que ‘algo’ nos dice que los 14 palos (quizás excluyamos al Putter) tienen que ser inexorablemente iguales en marcas y modelos… un rarísimo pensamiento que nos bloquea y ni siquiera nos permite lograr la libertad personal para adaptar nuestro Golf a las herramientas que consideramos más cómodas y confiables, aunque algunas se llamen RAM, otras CLEVELAND y otras PING.

¿Quién nos dijo que deberemos ser tan prolijos y ordenados en la selección de nuestros palos…? ¿Acaso respondemos a una formación mental tan rígida o estructurada?

De todas formas, esto que digo, responde más a un estado de madurez deportiva que a gustos personales y particulares sobre modelos y diseños… y con ‘madurez deportiva’ quiero decir que uno cambia con el tiempo y la experiencia que va acumulando, se permite (me suena mal, pero lo digo) a uno mismo probar otras herramientas, marcas y modelos y compararlas con las que le sirvieron hasta ese momento para aprender lo básico.

Es natural que en ese desarrollo de ‘madurez deportiva’ a la que me refiero, aparezcan ganas de probar efectos, tiros especiales, etc., que se lograrán más rápido o con menos esfuerzo con otro tipo de palos que incorporaremos a nuestra bolsa, por más que se mezclen y pertenezcan a otra marca…

Dependiendo de la fuerza con que nos haya pegado este hermoso Golf, uno se vuelve más exigente consigo mismo, hasta no poder controlar la obsesión y las horas de vida que finalmente le dedicamos.

Pero como la locura no es instantánea, sino que se manifiesta gradual, sostenida y progresivamente; no advertimos nuestro nivel de ‘fanatismo’ sino hasta que hacemos un esfuerzo por analizar nuestro propio comportamiento en ciertas situaciones. Les sugiero ir al Driving sólo para mirar, sin palos ni pelotas…

Hace tiempo, cansado de ejecutar decenas de pelotitas como un autómata en un triste box de cemento, me tomé un respiro y me propuse observar el entorno para tratar de comprender –si podía- qué cosa hacíamos ahí los golfistas.

Mientras bebía un refresco, miré detenidamente al golfista del box vecino, luego al del otro lado, a otro más allá y así sucesivamente pude analizar los gestos de muchas personas ‘trastornadas’ (me incluí) tratando de realizar un acto circense, intentando cada uno crear el tiro más potente y largo de su vida.

Llamativamente no vi a nadie que le diera la misma importancia a las ejecuciones cortas; a las más precisas que se definen entre los 20-30 metros. Era todo a puro “maderazo”…

La única explicación que encontré para comprender la falta de práctica con palos cortos fue que, al ser el Driver o las maderas en general, una de las alternativas menos usadas, precisamente, requeriría mucha más práctica para domarlas y obtener resultados aceptables al ejecutarlas. Falso…

El Golf nos presenta una “mesa servida” con fiambres, ensaladas, pastas, carnes, pollo y pescado… y si fuéramos veganos y sólo seleccionásemos ensaladas, veríamos que no estarían hechas sólo de arvejas, tomates, o de lechugas; encontraríamos una sabrosa mezcla equilibrada de todos esos vegetales…

Todo aquí es armónico y equilibrado, un poco de Driver, otro poco de Pitch, de hierros largos, cortos, de putts.

Para ser ‘equilibrado’ con la estrategia que alguna vez decidí adoptar, cambié algunos palos (que hasta ese momento consideraba estándares, todos igualitos y de la misma marca) que cargaba en mi bolsa sin darle trascendencia.

Me refiero a otros palos distintos a mis originales (PING o cualquiera) pero de mayor precisión: un Wedge, un excelente Sand y un invalorable Lobwedge de 64°; que sinceramente ahora no recuerdo ni su marca ni modelo, aunque sí reconozco que son todos distintos e irreemplazables.

Este tema del cambio de palos que acabo de describir como ‘de precisión’, es quizá un tanto llamativo, dado que un importante porcentaje de golfistas se inclina más a invertir su dinero en las últimas tecnologías de drivers cabezones o híbridos y maderas de fairway; pero muy pocos (sugestivamente pocos) consultan, se preocupan, prueban y adquieren un set de Pitches que le aseguren una mejora en el juego corto… Ni se imaginan lo que avanzarían.

Mi recordado profe -con ironía- decía, cuando me veía trastornado pretendiendo llegar y sobrepasar las 200 yardas con mis prácticas de Driver: “Marce, el Golf se gana haciendo la menor cantidad de golpes, no la mayor distancia…”

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Queridos y pacientes lectores, sepan disculpar si mis experiencias no son tan claras ni convenientes como para sacarle algún provecho al juego. Lo que trato de hacer, es ofrecer una óptica diferente para que todos los que creíamos (y aún hoy sostenemos) que lo más significativo en este juego es ejecutar golpes de 300 yardas, sepamos que esta hermosa disciplina está embebida por un increíble e inentendible sistema de equilibrio, el más puro equilibrio que conozco.

Ya no soy el mismo que cuando tenía 25 o 30 años, obvio… sin embargo, me divierto mucho porque sigo jugando con jóvenes que me recuerdan los tiempos donde ‘pegaba largo’. Hoy a pesar de no poder superar ni la mitad de la distancia que ellos demuestran con sus tremendas ejecuciones, termino cerrando un hoyo sumando la misma cantidad de golpes que mis frescos adversarios, con un buen approach y tal vez, embocando con un solo putt

Si esto no es una clara demostración de equilibrio, entonces debería dejar de jugar Golf ya mismo…

Buen Golf para todos, rodeados de amigos..!!

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