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Gustavo Salguero: “Nunca nada me voló tanto la cabeza como el golf”

Como en muchas historias de diversos ámbitos, el inicio de Gustavo Salguero se dio de manera casual. Hace unos años, su cuñado lo visitó y le pidió que lo acompañara a una clase. Una vez allí, probó un hierro 7 y le pegó sin problemas. A continuación, con el driver tampoco tuvo problemas. Desde aquel primer contacto, se abrió una nueva etapa en su vida y nunca dejó de jugar.

A sus 66 años, Salguero cuenta con 23 de hándicap y su mejor registro fue 18.9. Consiguió algunos triunfos en torneos de club tanto en el Hípico de La Plata como en UPCN. Además, forma parte de un grupo de amigos que disfrutan este deporte y se autodenominan “Los Bipolares del Golf”.

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-¿Desde cuándo juega al golf?

-Comencé a jugar en 2016 por una invitación de mi cuñado. Hasta ese día, solamente había visto cada tanto algún programa por la noche en el que daban torneos de golf, pero no tenía idea de lo que era el juego en sí. Mi cuñado me llevó a una clase con su profesor en el driving del Hípico de La Plata. Aquel día mi cuñado vino a mi casa y me pidió que lo acompañase. Así arranqué y no paré más. A los cuatro meses ya estaba en la cancha. Tomé clases cinco meses y después empezamos a jugar solos. Ahora, cada tanto voy a una clase para ajustar algo puntual y también aprendo de ver mucho golf por televisión.

-¿Cuántas veces por semana juega normalmente?

-Ahora estoy saliendo un día en la semana y, quizás el sábado, pero he llegado a jugar cinco días por semana. Soy socio del Hípico y UPCN, una cancha ubicada cerca de La Plata. Tenemos un grupo con el cual vamos a jugar a todos lados. Generalmente en la semana hacemos alguna salida por la zona de La Plata y, además, siempre vamos a torneos como El Cronista Open Golf.

-¿Cuáles fueron sus mejores resultados?

-Tengo siete trofeos entre campeonatos de club ganados, torneo Clausura, Apertura y una copa que se hace todos los años en el Hípico. Se da cuando se alinean los planetas. Lo último que gané fue un torneo en Semana Santa y el Malvinas Argentinas, el 2 de abril, que también se hizo en el Hípico. Empecé a jugar en enero de 2016 y el 12 de marzo gané un torneo de amateurs en el Hípico. Era un certamen sin hándicap de nueve hoyos e hice una vuelta de 56. Cuando terminé me iba a mi casa y el profe me dijo que esperara. Me quedé tomando algo y luego me llamaron para avisarme que había ganado.

-¿Cuáles son sus dos campos de golf preferidos a los que asiste habitualmente?

-Lagartos es la que más me gusta y Olivos es una cancha que me parece muy linda. Son esos campos donde te sentís a gusto, te dan ganas de jugar y además jugué bien. Después, una cancha que se destaca por su mantenimiento, aunque a veces te maltrata, es San Eliseo. Tiene muy buenos greens, está siempre prolija. Si tengo que elegir volver a una cancha, serían esas. Nosotros jugamos mucho por la zona de Canning. La Providencia, Estancias y San Eliseo son los que vamos seguido entre semana. También jugamos con menos frecuencia en Abril, Estudiantes de La Plata y Ranelagh. Fuera de esa zona, hemos ido a Olivos, a todos los torneos de El Cronista Open Golf donde conocimos Golfers, Lagartos, San Andrés y varios más.

-¿Hay algún hoyo que se destaque?

-Me gusta un par 3 de 110 yardas en la cancha de Cañuelas Golf Club, es un pitch para mí. Es un hoyo que me gusta mucho porque te mete un poquito de miedo debido a que tiene una laguna en el medio. Otro que me gusta es el 8 del Hípico, un par 3 de 178 yardas y el hoyo está a diez yardas del borde del agua. También es un hoyo difícil, hemos hecho una gran sembrada de pelotas en ese laguito.

-¿Long drive o approach?

-Long drive. Tengo un Long drive ganado en el 2020. A pesar de mis años pego bastante lejos, cuando pego derecho. El approach también me gusta, tengo uno ganado de una copa en el Hípico, pero son muy pocas las veces que he hecho buenos approachs. En un par 4 de 350 o 400 yardas, con el segundo estoy arriba. Puedo quedar a 15 o 10 yardas de la bandera. Una de las cosas que entreno es jugar el putt siempre desde lejos y eso me favorece porque cuando juego, me salen. Por ahí en otra época eran tres golpes arriba y ahora son dos y si estoy bien quizás uno.

-¿Si tuviera que salir solo con tres palos cuáles serían?

-Saldría con el hierro 8, el driver y el putter. El hierro 8 para dejarla arriba en el segundo golpe, porque con un 8 pego entre 130 y 140 yardas. En cuanto a mi drive, es de 250 o 260 yardas. Entonces en un par 4 lo resuelvo mientras que en un par 5 tendría un golpe más, así que también usaría los mismos. Luego, si me voy al búnker saldría con el hierro 8.

-Después del golf, se concurre al house ¿siempre, a veces o casi nunca?

-Siempre, ahí nos reímos de las macanas que hicimos. El golf es una excusa para pasarla bien, viajar, estar con gente y disfrutar. Por eso siempre nos quedamos, sea donde sea y a cualquier hora, para comer una milanesa, tomar una cervecita o un café con un tostado. Somos seis amigos que jugamos y disfrutamos. Buscamos lugares que nos brinden eso y por ese motivo somos asiduos concurrentes a torneos como El Cronista Open Golf donde también hay espacios de socialización.

-¿Alguna vez estuvo cerca de un hoyo en uno?

-La vez que más cerca estuve, mi pelota le pasó volando por arriba y quedó a unas cinco yardas del hoyo 16 del Hípico, que tiene 134 yardas. La línea estaba perfecta y cuando picó salió volando y siguió hasta atrás de la loma que daría al hoyo 18. Emboco mucho desde dos o tres yardas afuera del green y en varias oportunidades la he dejado dada porque cuando voy al driving entreno eso. Tanto con el putter como con el chipper, me acostumbré a jugar con el putter de afuera. Incluso, hay lugares donde los búnkeres te permiten salir y yo he jugado con el putter y me ha quedado la pelota dada. Hay algunos que no tienen loma o pared, entonces dependiendo de la situación, se puede. Generalmente me queda mucho más cerca que si la jugase con un wedge y lo mismo me pasa con el approach de afuera, por eso me acostumbré a hacerlo. Digo “vamos a hacer un poco de anti-golf” y se ríen. La premisa del golf es hacer la menor cantidad de golpes posibles.

-¿Quiénes son los miembros más habituales en su línea?

-Tenemos un grupo junto a Gustavo White, José Luis Sangiacomo, Hugo Bellagamba, Edgardo Henry y Alejandro Dova que somos “Los Bipolares del Golf” porque hacemos un birdie y al hoyo siguiente un doble bogey. Somos seis, de los cuales la mayoría jugamos en todos lados. Al Hípico, si voy solo puedo jugar con cualquiera porque conozco a toda la gente. Ellos me hacen bromas porque siempre después de una mala ronda decía “vendo todo” y al terminar de jugar, mientras estábamos charlando en el club house, preguntaba “¿dónde vamos el jueves?” y me respondían “¿cómo? ¿No vendías todo?”. Es la locura de este juego.

-¿Cuál es su palo preferido?

-El driver y el putter con mis dos palos preferidos. Hace un tiempo que cambié el putter. Ahora, cuando juego con el putter no pienso, le perdí el miedo. Me cambió la vida porque de hacer tres o cuatro golpes arriba del green, ahora generalmente hago dos. Eso te da la confianza, pero después hay palos que te tratan mal. El hierro 4 directamente no lo uso.

-¿Qué es el golf para usted?

-Es algo que lamento no haberlo conocido antes porque hace 20 años tuve la oportunidad ya que tenía una amiga que me invitaba a jugar al golf en Estudiantes. En esa época, yo jugaba al pádel y no veía interesante al golf. Cuando finalmente empecé en aquella clase que fui con mi cuñado, una semana después ya me había comprado una bolsa. Como había jugado antes al tenis, vóley y pádel, los movimientos de brazo y demás los tenía incorporados.

-¿Qué tiene el golf de especial que otros deportes no tengan?

-Me gusta todo lo que hago como pesca y tiro con arco, pero nunca nada me voló tanto la cabeza como el golf. Otro deporte como arquería, lo practico y gano torneos, pero no me genera lo mismo. El golf me da otra cosa, es una sensación diferente. Cuando me embronco, también lo hago de otra manera. En el golf quedo con ganas de revancha y la quiero ya. Creo que nos pasa a todos porque con mis amigos nos agarramos las broncas y enseguida estamos pensando en volver a jugar.

-¿Tiene una anécdota divertida relacionada con el golf que quiera compartir?

-Una vez en uno de los hoyos largos del Hípico, no recuerdo cuál, nos pasó algo curioso. Dos de nosotros habíamos salido bien derecho y al medio mientras que el tercero se fue para los árboles. Cuando llegamos al lugar donde habían caído, no encontramos una pelota. La empezamos a buscar, pero no estaba. Entonces, unas mujeres que volvían por otro hoyo, nos avisaron que la se la había llevado un zorro. Nos quedamos sorprendidos y unos días después justo vimos a un zorro por la cancha. En otra ocasión, en una cancha de Ezeiza, nos cruzamos con otro animal. Íbamos caminando con mi amigo Hugo y escuchamos algo parecido a un ladrido y le dije “eso es un ciervo”. Yo conozco de animales silvestres. Él no me creyó y cuando estábamos por el hoyo 15 miramos para atrás y venía un ciervo caminando con nosotros bajo la lluvia. Fue divertido porque nos siguió hasta el club house.

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