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Cuando el golf se funde con nuestra propia vida

Por Marcelo H Barba

En algunos momentos siento que estoy poseído… Algo que no conozco juega al Golf con mi cuerpo.

O peor… que esa ‘cosa’ que me gobierna no sabe siquiera qué es el Golf, tampoco entiende las órdenes que le envía mi cerebro (pónganle música de terror, palomitas de maíz y sale una peli de Drácula…)

Es más, ayer practiqué una hora en el Driving y ni siquiera puedo repetir un sólo tiro (bueno) de los que hice.

Pero… ¿fueron tiros buenos…? ¿Fui yo el que estuvo ahí, practicando…? Me respondo a mí mismo: tal vez, pero con otra mente, con una que recuerda vagas experiencias de Golf, aprendidas en otro tiempo… y con otro cuerpo. ¿Acaso habré perdido mis propios recuerdos y referencias…? ¿Me olvidé todo…?

¿Será este Golf que me está volviendo loco…? O, ¿Qué raro bicho tengo en la cabeza…?

Lo que sigue es -por fin- una muestra, de cómo el Golf se mezcla y se funde (se confunde) con nuestra propia vida, o si lo quieren ver de otra forma, cómo un golfista comienza a volverse loco cuando nada le funciona.

RUS

El tema de pérdidas de referencias, me hace recordar una escena de la película “2001 Odisea del Espacio”; disculpen esta asociación libre con el cine, pero soy medio ‘fana’ de esas imágenes y mensajes que nos dejó. Ahí se mostraba la nada… la inmensidad de un espacio infinito desde donde venía flotando algo inmenso, semejante a una plataforma gigante, muy pulida y negra, a veces parecía de acero. La acompañada un sonido agudo de fondo que iba creciendo. Esa cosa se trasladaba con tanta solemnidad que me impactó.

Tanto el escritor Arthur Clarke, como el cineasta Stanley Kubrick, dos genios, definieron en esa forma gráfica (según mi propia interpretación) a un “punto de referencia esencial”. Un bloque de granito inmenso, insondable y misterioso, cargado de energía, que volvía a aparecer en otras escenas esenciales de la peli.

Al tiempo, luego de verla por segunda o tercera vez, creo haber interpretado mejor qué mensaje estaría significando esa ‘marca’.

Me dije a mí mismo y lo asocié inmediatamente, con uno de esos faros que parecen estar en el medio del mar y entre las olas gigantes que se muestran en algunas pinturas o fotos de tormentas marinas. Una simple pero eficiente referencia para cualquier navegante, en medio de la nada… que alguien dejó encendido, a propósito, para indicar la existencia de algo importante… así de fantástico.

Perdón: pero ¿Hoy no vamos a hablar de Golf?

Bien, creo que ya es momento de comenzar a asociar alguna de estas ideas sueltas

Comencemos por decir que en muchas ocasiones nosotros perdemos el rumbo. Que quedamos como flotando en la nada, necesitando de un ‘faro’ que nos ilumine, que emita su señal para retomar el camino que perdimos o tapamos con otras cosas.

Queremos volver a ser golfistas, retomar aquello que alguna vez incorporamos con prácticas y ejercicios, pero por más que nos lo propongamos… nuestra mente deriva en la oscuridad de la nada misma.

Nos vamos de curso por muchos motivos, pero por lo general, diría que no todas las razones son atribuibles al Golf. De todas formas, esa pérdida del rumbo repercutirá negativamente en el juego; dándonos la sensación que nos olvidamos de lo esencial, de aquello que aprendimos y tanto nos sirvió.

No comprenderemos las causas y sentiremos que estamos ‘poseídos’, perderemos nuestra capacidad de concentración, al punto tal que cuando pensemos en hacer una “a”, nuestro cuerpo responderá con una “B”..

Pensé en este caso del golfista ‘poseído’ (que también podría ser un ajedrecista, tenista, etc.) y me animo a decir que este efecto ‘exorcista’ no proviene de lo que uno hace, sino de lo que absorbe, que es algo más subliminal y perverso.

Digo que, progresivamente, sin notarlo, iremos desorientándonos y perdiendo el foco de lo que hacíamos relativamente bien, en principio, porque parecerá que nos cambiaron las coordenadas, que nos alejaron el horizonte, nos movieron el piso y todo el resto se modificó dinámicamente, se achicó, o se ensanchó, subió o bajó… y así muchachos, no hay brújula que aguante ni faro que nos guíe.

Estas sensaciones de pérdida, de no saber adónde estamos parados ni dónde está la referencia; están asociadas al ambiente donde día a día nos movemos, trabajamos y transcurrimos nuestras horas de ocio.

Absorbemos todo lo que nos rodea y bombardea, sin advertir que algo de ese todo nos agobiará.

(Cuidado!! lo que sigue no parece hablar de Golf, pero es la vida que se mezcla sin aviso previo…)

Sin tiempo ni paz para analizar -y eventualmente poder incorporar- los cambios que la sociedad propone (¿propone o exige?); vienen con “algo” que nos obligará a adoptar estereotipos para poder pasarla mejor -o mostrarle a los demás, que nos sentimos bien- con una falsa sensación de placer y triunfo.

Medio difícil de entender, ¿no?

En términos de Golf, es como si un profesor nos obligara adoptar otro ‘stance’, forzado y antinatural, para nuestra capacidad física. Sabemos lo que seguirá… una catarata de errores que recién interpretaremos al final y sólo veremos claramente las consecuencias, no las causas.

Todos amamos, trabajamos y vivimos en un mundo complicado, que se achica cada día, con una vida parecida a fairways angostos, con trampas y mentiras, con mensajes dudosos, hipocresías, seudo-ídolos; donde todo parecerá estar lejos de la verdad, a mucha distancia de lo natural y de lo simple, de un green hermoso.

Cada vez más, nos bombardean con anuncios y propagandas engañosas para nuestra psiquis, tratando de vendernos algún elemento físico, enviándonos mensajes subliminales que impactarán negativamente en nuestras sensaciones de placer. Ejemplo: Quienes promocionan la venta de un perfume, nunca dirán directamente que el producto huele bien… en cambio, resaltarán que el portador de dicho aroma es un Elegido… uno que se transformará y será más exitoso con el sexo opuesto, que triunfará en la vida y se le abrirán todos los caminos de la fortuna (casi voy corriendo a comprarlo…)

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Del mismo modo, en la publicidad de un automóvil lujoso, nos muestran un personaje triunfador finalizando su trabajo muy tarde… un tipo aparentemente estresado, sin afeitarse, con cara de extenuado que mágicamente se renueva al sentarse al mando de su “nave” (de la que irónicamente no se ve casi nada y sólo se mostrará la silueta del auto alejándose por una ruta solitaria). Sigo prefiriendo el metro.

¿Cuál es el mensaje que en realidad recibimos…? ¿Qué cosa pretenden que compremos…? ¿un auto, un perfume, un personaje exitoso…? ¿Será que nos seduce más la imagen del éxito, la del estereotipo del portador, más que el producto en sí mismo?

Joder…!! diría mi querido viejo en su castellano básico.

Hay algo que no está bien, seguir leyendo esto sin hablar de Golf, por ejemplo… Disculpen

Obviamente también vemos ofertas en nuevos palos de Golf, ropas; celulares; relojes, en fin, elementos que prometen milagros y actúan como carteles de neón encandilantes, señales bien visibles para que el resto de los mortales nos adviertan como seres importantes, que existimos y que, además, pertenecemos a esa ‘elite’ o tribu que nadie definirá, pero que está alejada de la masa. Y ahí ‘navegaremos’ felices, aunque no sepamos nunca hacia dónde.

Paremos un poco muchachos, tomémonos una copa de vino y pensemos… Creo que la vida es otra cosa.

Ahora sí, volvamos al Golf (por fin…)

Volvamos a tratar de comprender la inexplicable pérdida de concentración, para saber mejor dónde estaba nuestra cabeza cuando intentábamos ejecutar ese humilde tiro. Quizás no necesitemos un exorcista, sino respirar profundamente y limpiar un poco nuestra mente.

Es probable que podamos decodificar la imagen de aquella plataforma flotando en el espacio, con su pesado y simple mensaje: Aquí comienza y termina algo… como si fuera un faro, o un tee de salida de algún hoyo.

Quizás no sea tan difícil reencontrarse con la referencia y la fuente original de lo que aprendimos de la mano de un profe. Concentrarnos en nuestras capacidades y limitaciones reales. Sin estereotipos… tal como somos.

Amigos y estimados, estamos más cerca de comprender cómo es el mecanismo de equilibrio que relaciona ‘todo con todo’ en nuestra vida. Vasos comunicantes que se entrelazan con el Golf y nuestro día a día.

Así como los altibajos del trabajo influyen en la familia, también esas situaciones moverán la balanza de equilibrio en nuestro Golf. Tal vez no comprendamos el motivo de las ansiedades, insatisfacciones y búsquedas permanentes; pero quizás podamos aprender a aceptar progresivamente quiénes somos, qué pretendemos y cuán cambiantes son nuestros objetivos.

Algunos dirán que el ritmo que vivimos nos hizo insatisfechos. Puede ser. Que todo aquello que absorbemos de los medios es tóxico: los mensajes confusos que dicen hacernos más felices y plenos… Pero ese sondeo nos hará ingresar inevitablemente a una espiral de insatisfacción complicada, donde jamás encontraremos lo que nos complazca, ni el “Driver” que dispare nuestra bola a 400 metros… a veces, este efecto de búsqueda es comparable con el ‘síndrome del celular nuevo’, ese que nos inyectan todas las marcas conocidas, tratando de convencernos que ya poseemos uno viejo, porque le falta tal o cual función o elemento, porque no es apto para comunicarse con otro planeta… y ni siquiera pasó un año desde que lo compramos.

En algún momento desearemos volver a cero… Al inicio de todo, con toda nuestra fuerza interior. Al Golf… al equilibrio, a la esencia de lo simple, al vaso de agua fresca. A esa piedra enorme y tonta que sigue flotando en el espacio, señalando algo que aún no terminamos de entender: Que ahí comienza y termina todo.

Cuando coloquen su bola sobre el próximo tee, piensen que ese simple acto marcará el comienzo de una nueva y excelente vuelta de Golf. Si es posible, disfrútenla con sus amigos.

Nos vemos…!!

2 respuestas a “Cuando el golf se funde con nuestra propia vida”

  1. Adela Noemi Bontempo Avatar
    Adela Noemi Bontempo

    Cuanta verdad en este artículo!!!

  2. MARCELO BARBA Avatar
    MARCELO BARBA

    Hola Adela !!!
    Qué alegría saber que eres lectora de Planeta.golf… y también porque coincides con el contenido del artículo. Espero que sigas vinculada como lectora y comentarista. Eso es bueno y nos ayuda a que el resto de las personas también te imiten y se termine cerrando el círculo que desde aquí pretendemos generar, con un común denominador… el Golf.
    Saludos cordiales !!!!!

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2 Comments

  1. Adela Noemi Bontempo

    octubre 12, 2023 at 10:52 pm

    Cuanta verdad en este artículo!!!

  2. MARCELO BARBA

    octubre 17, 2023 at 12:42 am

    Hola Adela !!!
    Qué alegría saber que eres lectora de Planeta.golf… y también porque coincides con el contenido del artículo. Espero que sigas vinculada como lectora y comentarista. Eso es bueno y nos ayuda a que el resto de las personas también te imiten y se termine cerrando el círculo que desde aquí pretendemos generar, con un común denominador… el Golf.
    Saludos cordiales !!!!!

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