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Como siempre dijo el Maestro De Vicenzo: “El problema no está en las flechas, sino en el indio”

Por Marcelo H. Barba

Si se preguntaron si es tiempo de cambiar o actualizar su equipo de Golf… esta es una buena ocasión (en realidad, siempre lo será).

Caminando cerca de la casilla del Starter, mientras esperaba mi salida, me detuve a mirar lo que ocurría en un área de práctica, no muy alejada del lugar. No había jugadores, sólo Caddies.

Dos caddies que no superaban los 15 años, realizaban tiros con algo parecido a un “palos de escoba”, que alternaban haciendo las veces de palo de Golf.

Luego de ver y de asombrarme por los resultados logrados con ese pobre palo de madera, me sentí un auténtico ganso de Golf (para ser educado). Lamenté el hecho de no haber podido filmarlos, porque hubiera demostrado gráficamente algunas situaciones desde la lógica más pura y simple; como por ejmeplo:

  • Que el problema no está en las flechas, sino en el indio (como siempre dijo el Maestro De Vicenzo)
  • Que, como dicen los que saben de marketing, todos nos comportamos como animales de consumo y nos dejamos llevar de las narices por las campañas que realizan casi todas las marcas de palos, año tras año.
  • Porque al ver lo que vi, comprobé y cualquiera lo puede hacer, que no sirve de mucho adquirir la mejor tecnología en aceros, grafitos, titanios y demás elementos especiales, si aún –ni siquiera- logramos adoptar y mantener un buen swing con los ‘palos de escoba’ que poseemos.
  • Que tampoco vale nada preocuparnos por nuestro ‘viejo equipo’, ni impacientarnos por cambiarlo, si pensamos que con ello lograremos jugar mejor, corregir errores, pegar más largo, etc.

Muchos vendedores de palos (que espero no lean esta nota) se molestarán por lo que diré, especialmente los del lugar donde estaba dispuesto a cambiar los míos por otros nuevos y en cambio me fui muy contento luego de atravesar por un proceso de “Fitting” con mis viejas escobas (ver al vinal de la nota).

Si lo pensamos detenidamente, no existen argumentos ni razones suficientes para sostener la idea de, que para jugar un mejor Golf necesitaremos elementos nuevos, superiores, carísimos y “modificables” (esos que con un sólo tornillo nos permiten adaptarle el Loft, la dirección, el peso y hasta el vuelo) como los que últimamente vi en todas las tiendas. Los más modernos y aún no autorizados, llegan a incorporar un dispositivo ‘Blue-Tooth’ para vincularlos a otro elemento o software que rastrea, monitorea y graba los movimientos de nuestro swing y la trayectoria de la pelota que impactamos. Tremendo, alucinante, de otro planeta.

Pero sigue siendo una lástima que las tiendas especializadas no vendan un buen swing.

Sin ir tan lejos, ni transformarme en un necio queriendo comparar ‘palos de escoba’ con la tecnología actual (que me encanta y la aplaudo), los invito a divertirse y a pensar seriamente en lo que digo, mirando algunos videos y fotos antiguas de las grandes figuras del Golf que, tiempo atrás utilizaban palos con varas de madera sin tecnología, que en nada podrían compararse con lo que nos ofrecen hoy en las tiendas.

Nuevamente aparece, me invade y ataca, una sensación de equilibrio que me hace alejar de los extremos (de las escobas y de las cosas nuevas) para intentar ubicarme en un punto más sensato y lógico para tratar de identificar si los argumentos que nos empujan al cambio son en verdad tan válidos y justificables.

Ante todo, adelanto que como humano que soy, tengo limitaciones con mi billetera (y me animo a pensar que muchos lo comparten), si ello no fuera así, no me alcanzaría el tiempo para comprarme lo que anunciaron ayer, no sea cosa que esos nuevos elementos escondan la magia que estoy necesitando para jugar como Tiger…

Si para los profesionales funciona, también sería útil para nosotros que visitemos a un profesor de Golf de confianza, que nos evalúe en dos o tres puntos claves antes de decidirnos a adquirir cosas nuevas; con el fin de confirmar las sensaciones de cambio que manifestamos.

Tan solo invitémoslo a observar nuestra calidad y velocidad de swing, la potencia que le imprimimos al golpe, y la precisión que logramos con cada uno de los palos que actualmente poseemos. Luego pidámosle su opinión.

Existen profesionales y tiendas dedicadas a esa especialidad que, luego de analizar particularmente el swing, stance, vuelo de la pelota, cómo llega la cara del palo al impacto, etc., ajustan nuestros hierros y maderas para acomodarlos a nuestras habilidades y mejores posibilidades de juego. Este ajuste, va desde adecuar el grip y largo de las varas que normalmente utilizamos (y su nivel de rigidez), hasta la posibilidad de modificar el loft, el ‘bounce’ o alguna otra característica de la cabeza de los palos, por Ej. El proceso se denomina “Fitting”.

En lo personal, por cuestiones de edad, comprobé que cambiando la dureza de mis varas (de rígidas a flexibles) sólo con ese pequeño cambio, logré mejores condiciones de juego sin hacer una inversión importante. Del mismo modo, incorporé un Lob-wedge adicional (de 60 grados) que me ayuda muchísimo en los tiros cortos y en la arena.

A falta de distancia, con mi edad, me incliné a lograr una mayor precisión y me está yendo bastante bien (nuevamente el Golf antepone de una forma agradable su infinito equilibrio).

Hasta la próxima y buen Golf.

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