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! Cómo cuesta, retomar después de las fiestas! Pero esta vez es con libertad y esperanza

Por Marcelo Barba

Hundidos en el más cómodo sillón de casa, miramos de reojo la bolsa de palos que dejamos al lado de la puerta. Sí… “nos mira”, como si la misma fuese un perro moviendo su cola, esperando que lo saquemos a pasear en cualquier momento.

Mientras juntamos fuerzas y nos convencemos de ir al campo de Golf, con casi 30° de temperatura, nos invaden culpas por lo bebido y comido en estas fiestas… turrones, panes dulces, sidras, vinos espumantes, licores generosos, carnes y pescados, ensaladas, fiambres y mil cosas más que (como siempre pasa), trajo cada uno de los invitados a la mesa de Navidad o de Año Nuevo. Un disparate de alimentos que nos dejó destruidos y desparramados en un sillón, que parece tener gravedad propia y no nos libera ni deja para que volvamos a pararnos sobre nuestros pies.

El segundero del reloj gira pastoso, pesado, ajeno a nuestro estado físico… queremos detenerlo y salir finalmente hacia la libertad de la naturaleza, que no conoce de comidas, festejos ni de excesos y siempre nos regalará su esencia pura de oxígeno, luz, verdor y paz para que retomemos el equilibrio perdido.

Encima… transitamos el comienzo de un verano que promete mucha más temperatura que la que venimos experimentando; sumando un poco más (como leímos y escuchamos mil veces) casi el 90% de los argentinos -entre los que me incluyo- tenemos orígenes europeos, con navidades bajo cero. Así que será casi imposible despojarse de hábitos alimenticios, tradiciones y costumbres (diría que ya quedaron fijadas genéticamente), que desde la pura razón y lógica humana no se relacionan con las necesidades de incorporar las energías que sugieren los alimentos que ponemos sobre las mesas.

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Salvando el tema ‘gastronómico’ que no es menor, finalmente, señores… tomamos fuerzas para armar nuestro primer encuentro de Golf, sí… con los amigos de siempre en esas instalaciones de siempre, ahora medio vacías, que parecían esperarnos para ofrecernos todo lo hermoso y perfecto que siempre nos cautivó.

Obviamente que dejamos para otra oportunidad el horario acostumbrado (bien temprano por la mañana) para optar por uno más indulgente y permisivo… y salimos a eso de las 15 horas.

Nuestras caras lo decían todo. Nos miramos, saludamos, felicitamos con abrazos y augurios personales de un nuevo año prometedor… y comenzamos a reírnos de nuestros aspectos.

Todos estábamos medio destruidos, parecíamos náufragos recién rescatados (aunque muy bien alimentados), con ojeras y dolores en todas las articulaciones y músculos que sin darnos cuenta, nos estrujamos al saludarnos entre abrazos.

Lugo, sin ningún protocolo u otras disposiciones más que tener un palo y una pelota en la mano, el que estuvo listo clavó su tee y así de humilde y sencillo dio comienzo nuestra primera ronda del 2024.

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Debo comentarles con absoluta franqueza que ese día en particular, no fue nuestro mejor día de Golf; en realidad, diría, que fue mejor utilizado como una buena excusa para encontrarnos y cambiar muchas ideas, opiniones y sensaciones, relacionadas con el momento social-político-económico y novedoso que estábamos viviendo todos con el nuevo gobierno democrático, a escasos días de una asunción; así que aprovechamos también dicha reunión, para “Festejar”.

Festejamos la naciente libertad que aparentaba traer este cambio y sostener el nuevo equipo de gobernantes y el hecho (no menor), de habernos librado de un clima cuasi mafioso, corrupto, de engaños e impedimentos para poder crecer y competir nuevamente con otros países y regiones que nos estaban dando sus espaldas.

No terminamos los 18. Obviamente… la cosa estaba muy cargada de energías positivas, gracias a Dios.

Decidimos en cambio, parar al finalizar el 9. Sentarnos en el bar, acompañados con refrescos (en esta ocasión no alcohólicos…) para retomar y reforzar las posiciones e ideas políticas que seguirán apareciendo entre amigos, compañeros de trabajo, familiares y otros golfistas que eventualmente quisieran compartir estos temas ‘tan argentinos’.

La cuestión a compartir con Uds. los lectores, en esta oportunidad, es la alegría de comenzar un nuevo año, cargado de esperanzas, sueños y promesas (que a nuestra edad creo no poder llegar a verlas cristalizadas) pero por lo menos, parece que alguien encendió una nueva luz en el horizonte.

Una luz, pequeña por ahora, pero esperanzadora para seguir avanzando hacia ella, como cuando uno comenzaba a ver sus primeros avances en el Golf y deseaba con toda el alma que llegase el próximo fin de semana para volver al campo y seguir aprendiendo.

Mi deseo en particular y el de Planeta Golf en especial, es que en esta nueva oportunidad (nótese que me contengo por decir ‘la última’ oportunidad que nos queda) apostemos a la madurez cívica, al desarrollo, al crecimiento sostenido, al profesionalismo y a la capacidad por encima de la improvisación permanente que nos acostumbraron, al esfuerzo para nivelar ‘hacia arriba’ y no hacia la mediocridad constante…

A la posibilidad (aunque aún es temprano), de poder planificar y proyectar un futuro para nuestros hijos y nietos. En fin, tengamos fe y sigamos queriendo vivir donde merecemos y no donde nos empujan cada día…

Hagamos de cuenta que justo ahora, somos protagonistas en carne propia, de un nuevo hito histórico, un día de la Independencia mejorado y potenciado, que también será escrito, recordado y estudiado por las nuevas generaciones que nos sucedan.

Felicidades a todos y que, sin eufemismos podamos gritar: VIVA LA LIBERTAD !!!

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